Hablamos sobre cambios en los modelos de economía lineal a una circular, pero ¿contamos con los recursos para saltar de «A» a «A»?, o lo que es mas específico, ¿con los conocimientos? ¿Estamos preparados a nivel educacional para cambios tan tremendos? la respuesta es clara. Absolutamente no. No hemos evolucionado ni siquiera a la cultura del reciclaje, R que ya está obsoleta. Aún no cuestionamos la manera de consumir, y por ende, de producir. Nuestros «hardware» son modelos profundos para cambiar, pero los software seguirán siendo los mismos porque estamos acostumbrados y adormecidos. El sistema nos mantiene en esta in-acción. Y lamentablemente ya es tarde para corregir, la tecnología avanzó mas rápido que nuestra capacidad de evolucionar a un futuro mas sostenible. En gran medida puede ayudarnos a mejorar las condiciones del presente y futuro, pero mientras queramos seguir jugando a la guerra no hay mucha esperanza de hacerlo diferente. Seguimos atrapados en un bucle egoísta de falta de sensibilidad frente a lo que acontece a la naturaleza, aunque todos queramos vacacionar en estos lugares prístinos, pocos vemos que indirectamente con nuestras acciones y elecciones diarias afectamos a ese centro vacacional que pueden ponerle precio, pero para algunos ningún precio es justo.
El mundo avanza rápido, y el cambio climático también. La capacidad de respuesta es lenta, y vemos que los efectos del aumento de temperatura cada vez mueven ciclos naturales que pensábamos -y queríamos- eternos. Hoy algunos entendemos que, hay ciclos que ya no volverán a ser ciclos, que lo perenne e infinito llegará a su fin antes de tiempo, incluso antes de morir.
Siempre me ha parecido curioso las apreciaciones de las personas y sus dimensiones. Mientras unos lloran por ver un animal sufrir, otros disfrutan de asarlo, esta gran diferencia de magnitud me permite en alguna medida comprender que no hay nivelación. La mirada del ambiental nunca podrá ser similar a la del extractivista, y aunque ninguna sea en extremo radical, hasta un consenso es laborioso. De todas formas pensamos que el sentir aprecio y cuidado por la naturaleza proviene desde adentro, un amor inexplicable por cuidar lo que la tierra nos provee y las eras geológicas realizaron, toda esa «aura» -como dicen los lolos hoy-, es ser humano, pero también lo es ese sentir de querer construir ciudades, empresas, labores, ordenar lo existente a merced de nuestra civilización. ¿Qué mas humano que organizar una comunidad con todos los flujos de entrada y salida que ello representa?

